viernes, 18 de febrero de 2011

Noche. Noche encantada. Noche dolorosa. Noche insensata, mágica y loca. Y luego más noche. Noche que parece no acabar nunca. Noche que, sin embargo, a veces pasa demasiado rápido.
Éstas son mis amigas, qué demonios... Fuertes. Son fuertes. Fuertes como olas. Que no se detienen. El problema vendrá cuando una de nosotras se enamore de verdad de un hombre.



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De las distintas formas de besar que existen yo me quedo con la suya.