sábado, 3 de septiembre de 2011

Mamá, te quiero.

Nací en 1998. Desde entonces, todos en casa le hemos creado unas ojeras que no oculta. Ella dice que son producto del amor… Su carrera se ha basado en la persuasión, ¡me convenció de que las verduras me pondrían los ojos verdes! Imaginación no le falta, no…
La llamas y está, siempre está, por eso no me he convertido en la imbécil que podría llegar a ser. Le saca partido a todo, es un genio. Gracias mamá, por ese día en que me enseñaste a dar mi primer pasito, porque me diste la seguridad de tus brazos, que me sostienen siempre para que no me caiga.

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De las distintas formas de besar que existen yo me quedo con la suya.