lunes, 2 de julio de 2012

Que me acostumbré a tu mundo;

como el marinero al rumbo, como el tiempo a los segundos, como el perro al vagabundo. Dime que sedujo de tu admirable consuelo, que me acostumbré a tu pelo como estrellas a su cielo, y me acostumbré a tu imagen, como el viajero a su viaje, como el valor al coraje, como maleta al equipaje.

Dime como supere todos mis calvarios, que me acostumbré a tus labios, como fecha al calendario. Y me acostumbré a tu magia, como el triste a la nostalgia, como el colegio a la infancia, como amistad y confianza.

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De las distintas formas de besar que existen yo me quedo con la suya.